Si por una cosa se ha caracterizado el PP desde el comienzo de la crisis económica mundial es por sus críticas continuadas a las actuaciones llevadas a cabo por el Gobierno socialista, por su falta de apoyo y por no aportar otras opciones concretas frente a la crisis.
No ha concretado ninguna propuesta y sus declaraciones se han basado en generalidades y vaguedades. Sin embargo, Rajoy sí declaró compartir las políticas desarrolladas por el primer ministro Británico, David Cameron, dándonos una pista importante de su alternativa ante la crisis.
En todo es tiempo, mientras el Gobierno adaptaba sus políticas económicas a las distintas fases de la crisis, Rajoy respondía con contrapropuestas vacías sin importarle ir a contracorriente del consenso internacional en materia económica.
Durante la primera fase de la crisis, el Gobierno español -como el resto de países de la UE- ante el parón de la inversión privada llevó a cabo políticas de aumento del gasto público. Entonces, Rajoy se opuso al Plan E, al gasto en infraestructuras, al plan de apoyo al automóvil y al turismo y pidió el recorte drástico del gasto público. ¿Qué hubiera sucedido si se hubiera llevado a cabo este planteamiento? Que el paro habría crecido más y el sufrimiento social habría sido mayor.
Durante la segunda fase de la crisis, todos los expertos aconsejaron una reducción de los déficits fiscales acumulados. Por ello, se adoptaron las medidas duras de ajuste en mayo de 2010 por la vía del gasto y también por el incremento de los ingresos fiscales, todos los países hicieron lo propio. Lo más sorprendente es que Rajoy lanzó una campaña de ‘rebelión contra la subida del IVA’ y se opuso a la rebaja de sueldo en los funcionarios y a la congelación de ciertas pensiones ¿Qué hubiera sucedido? Los ingresos habrían caído y los gastos habrían aumentado, con lo que se hubiera conseguido el efecto contrario, incrementar el déficit.
Finalmente en la tercera fase, la de las reformas necesarias para cambiar el modelo productivo, Rajoy volvió a oponerse a la estrategia de economía sostenible y propuso volver al modelo económico de 1996: el del fuerte endeudamiento de las familias y empresas, la baja productividad y el sobredimensionamiento del sector de la construcción. Por ello, que el PP se opuso a todas las reformas por sistema
Sin embargo, Rajoy se ha mostrado cercano a las recetas de Cameron, pero si llegara a gobernar, ¿qué políticas aplicaría?
El ajuste fiscal sería más duro, recortaría de forma más drástica el déficit (más rebaja de gastos y menos incremento de ingresos), el resultado único posible sería la reducción brutal del Estado del Bienestar y la eliminación de prestaciones sociales como: desempleo, ayudas a las familias, becas, rentas de emancipación…
Igual que Cameron, despediría a 250.000 empleados públicos (médicos, profesores, policías..)
Encarecería la educación. El coste de las matrículas universitarias aumentarían en 2,5 veces, sólo unos pocos con un determinado nivel adquisitivo accederían a la universidad.
Defendería la energía nuclear en detrimento de las energías renovables.
Y, por último, privatizaría un buen número de bienes públicos.
Éste es el programa oculto de los ‘populares’, mientras tanto, en el presente, siguen esmerándose para que la economía vaya mal, su máxima es el ‘cuanto peor, mejor’ llevado hasta sus últimas consecuencias: no ayudar y echar más leña al fuego, con el único afán de llegar a La Moncloa, sin importarles en absoluto los ciudadanos y sus familias.
Conclusión, de haber gobernado la crisis el PP, en España habría más paro, más déficit y menos futuro.
María del Mar Arnaiz, diputada nacional PSOE Burgos
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