Este lema es el que guió al Partido Socialista a la victoria en las elecciones municipales de 2003. He querido recuperarlo porque creo que sigue representando muy bien la diferente forma de hacer política entre el Partido Popular y el PSOE. Es difícil poder explicar cual es el proyecto político del PP para Burgos, pero muy fácil explicar que tipo de criterios han seguido los últimos ocho años al frente el gobierno municipal. ¿Cómo podríamos resumir lo que el Partido Popular está haciendo en el gobierno del Ayuntamiento de Burgos? Desde mi experiencia como concejal en estos casi cuatro años, he podido comprobar qué significa gobernar para el Partido Popular de Burgos:
1º Gastar el dinero que no hay en pequeñas actuaciones, que no tienen sentido en su conjunto pero que provocan la sensación de que se hacen muchas cosas. Tenemos varios ejemplos: Levantar aceras para poner otras baldosas iguales, poner estatuas por toda la ciudad, remodelar parques en lugar de conservarlos, etc.
2º Concentrar la mayor parte de las inversiones municipales en el centro de la ciudad. Para el resto de los barrios periféricos, migajas. ¿Cuantos planes de actuación ha tenido el centro ? El PECH, el ARCH, el URBAN... algunos de ellos en varias fases, y más que quiere hacer el sr. Lacalle. Total, aquí con contentar a los de siempre...
3º Recortar los recursos propios para las inversiones necesarias e importantes y en todo caso, utilizar para ello los fondos obtenidos de los planes de Zapatero (50 millones de euros). Por poner un ejemplo: la mayor parte (sino todas) de las obras de remodelación y nueva construcción de las instalaciones deportivas de Burgos en esta última legislatura las estamos pagando con fondos del Gobierno socialista de España.
4º No se descuidarse en el cobro de las dietas correspondientes por todos los conceptos habidos y por haber, incluso en los casos en los que se tiene dedicación exclusiva como concejal y se cobra por ello un sueldo del Ayuntamiento, como es el caso del sr. Lacalle.
5º Apostar por el gasto en obras perfectamente prescindibles e incluso, en algún caso, perjudiciales, en lugar de sostener o ampliar servicios y prestaciones sociales.
6º Derivar toda gestión posible al sector privado, sea del tipo que sea: servicios o instalaciones municipales, culturales o sociales, da igual.
7º Crear decenas puestos de libre designación y eventuales para contar con gente de confianza al frente de los servicios y áreas municipales.
8º Utilizar la mayoría institucional que ostentan como rodillo político, despreciando la mayor parte de las propuestas de los grupos de la oposición y aplicando las suyas unilateralmente, sin margen para la negociación y el consenso.
9º Elaborar los pliegos de los concursos para la concesión de obras y servicios de manera que sean las cuestiones menos relevantes y subjetivas las que acaben decidiendo el adjudicatario.
10º Dirigir todas y cada una de sus reivindicaciones a un destinatario: El Gobierno de Zapatero. Con lo amigos que son de Herrera, qué raro que nunca le hayan dicho nada.
Este pequeño decálogo es, a mi modo de ver, un buen resumen de la manera de hacer política de Aparicio, Lacalle, Ibáñez y compañía. Seguramente podría haber enumerado más elementos de su política, pero creo que es suficiente para reflejar lo que creo que mejor define al PP en Burgos. En unos meses los burgaleses y burgalesas tendremos la oportunidad de desterrar este tipo de prácticas o bien de continuar con la dinámica establecida por el Partido Popular en esta ciudad.
En mayo tendremos que decidir si queremos una redición de esta manera de hacer política que tiene el PP para Burgos, esta vez con Lacalle como cabeza visible, o bien apostar por el cambio.
Un cambio que apueste por las personas en lugar que por las cosas, que apueste por todos los barrios, no por uno solo, que apueste por todos y cada uno de nosotros y nosotras, independientemente de nuestra condición social, que apueste por un Ayuntamiento transparente, por unos gobernantes honestos, que crea en el servicio público, que apueste más por lo social y menos por lo material, que apueste por el diálogo y no imponga, que apueste por la humildad y no por la prepotencia, un cambio que nos proporcione un nuevo gobierno municipal donde tod@s nos sintamos representados: mujeres y hombres, jóvenes y mayores, estudiantes, obreros, funcionarios y autónomos..., todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas de Burgos.
En mayo elegimos qué queremos para Burgos, qué alcalde y qué concejales, qué políticas, qué servicios, qué infraestructuras nos deben proporcionar desde nuestra administración más cercana: el Ayuntamiento. Algunos nos pretenden confundir y nos dicen que estas elecciones no son municipales sino que es Rajoy el que se la juega para llegar cuanto antes a la Moncloa. Ni Zapatero, ni Rajoy, en mayo no elegimos a ningún presidente del gobierno para España. En mayo elegimos seguir en Burgos con el Partido Popular en el gobierno municipal o no, elegimos seguir igual o peor que hasta ahora o en cambio elegimos otra manera de hacer política.
En estos casi cuatro años sé muy bien qué es hacer política para el Partido Popular en Burgos. Vosotros y vosotras también conocéis el proyecto de PP para Burgos y sé que como yo, muchos queréis cambiarla. Hagámoslo. En mayo podemos. Hay otra manera de hacer política.
Daniel de la Rosa
Concejal del Ayuntamiento de Burgos

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