Para el desarrollo de una ciudad es necesario la creación de empleo y para que esto suceda se necesita, entre otras cosas, que exista suelo industrial que permita a las empresas foráneas poder instalarse.
Éste ha sido uno de los muchos caballos de batalla que los ayuntamientos socialistas han domado a lo largo de la historia municipal reciente. Desde hace décadas, los mirandeses hemos visto surgir los polígonos de Bayas, El Bullón, Californias y ahora Ircio. De este último, en los primeros años de la democracia, ya se hablaba de él como el polígono para la industria pesada y, tras el paso del tiempo, lo empezamos a ver como una realidad que refleja la importancia industrial de Miranda.
Hemos necesitado mucha paciencia, y tiempo, para conseguir que la Junta de Castilla y León entendiera el porqué de nuestro empeño en Ircio, el porqué de nuestra voluntad de llevar adelante ese polígono; y con tenacidad y paciencia lo hemos logrado, un gran polígono pensado para continuar con la tradición industrial mirandesa. Un gran polígono que además permitía, con la creación del nuevo puente, dar una salida hacia Álava y Rioja, a la vez que poder comunicarlo con el de Bayas.
Y cuando todo parecía tener un fin inminente, con la aparición de los restos del yacimiento de Arce, volvemos a encontrarnos con una Administración, la regional, lenta, corta, sin prisas y lo que es peor, sin capacidad de solucionar los problemas.
La Junta vuelve a dar muestras de la apatía y descoordinación que la ha caracterizado siempre. ¿Es tan difícil que dos departamentos del Gobierno regional se puedan entender? Todos somos conscientes de que el vial de salida del polígono es necesario. Y todos somos conscientes de que hay que salvar los restos de nuestra historia. Bueno todos no, ya que Cultura y Carreteras, por tanto la Junta, no.
Es una muestra más de incapacidad de la Junta de Castilla y León. Tienen que tomar decisiones y son incapaces, y en política decidir es clave.
¿Cómo se van a instalar empresas en un polígono con accesos inacabados? Aún así y, en tan poco tiempo, ya hay media docena de empresas interesada en instalarse. Media docena de empresas a la que la Junta no sólo no da una salida con los accesos sino que también, por no escuchar al Ayuntamiento, le encarece su instalación con precios caros y con negativas a aplazar los pagos.
¿Alguien piensa que es así como se prepara el desarrollo industrial? Pues parece que sí, que esa es la opinión de la Junta de Castilla y León, de otro modo -y tras las peticiones de Ayuntamiento, industriales, Cámara de Comercio, entre otros- ya habría puesto la solución sobre la mesa.
Pero mientras tanto somos los mirandeses los que sufrimos las consecuencias de la existencia de un Gobierno regional, que hablar habla mucho pero que hacer no hace nada. Por no hacer son incapaces de entenderse entre ellos mismos. Es necesario dotar al Gobierno regional de rapidez, capacidad, decisión y sobre todo ganas y voluntad de gobernar. El actual ya no vale. Está muerto por inanición. En mayo habrá que enterrarlo,
pero mientras tanto su inutilidad y apatía lo pagamos nosotros. Están jugando con nuestro futuro y, lo que es peor, con el de nuestros hijos.
Mientras tanto, volverá a ser el Ayuntamiento el único que luche por nuestro futuro.
Éste ha sido uno de los muchos caballos de batalla que los ayuntamientos socialistas han domado a lo largo de la historia municipal reciente. Desde hace décadas, los mirandeses hemos visto surgir los polígonos de Bayas, El Bullón, Californias y ahora Ircio. De este último, en los primeros años de la democracia, ya se hablaba de él como el polígono para la industria pesada y, tras el paso del tiempo, lo empezamos a ver como una realidad que refleja la importancia industrial de Miranda.
Hemos necesitado mucha paciencia, y tiempo, para conseguir que la Junta de Castilla y León entendiera el porqué de nuestro empeño en Ircio, el porqué de nuestra voluntad de llevar adelante ese polígono; y con tenacidad y paciencia lo hemos logrado, un gran polígono pensado para continuar con la tradición industrial mirandesa. Un gran polígono que además permitía, con la creación del nuevo puente, dar una salida hacia Álava y Rioja, a la vez que poder comunicarlo con el de Bayas.
Y cuando todo parecía tener un fin inminente, con la aparición de los restos del yacimiento de Arce, volvemos a encontrarnos con una Administración, la regional, lenta, corta, sin prisas y lo que es peor, sin capacidad de solucionar los problemas.
La Junta vuelve a dar muestras de la apatía y descoordinación que la ha caracterizado siempre. ¿Es tan difícil que dos departamentos del Gobierno regional se puedan entender? Todos somos conscientes de que el vial de salida del polígono es necesario. Y todos somos conscientes de que hay que salvar los restos de nuestra historia. Bueno todos no, ya que Cultura y Carreteras, por tanto la Junta, no.
Es una muestra más de incapacidad de la Junta de Castilla y León. Tienen que tomar decisiones y son incapaces, y en política decidir es clave.
¿Cómo se van a instalar empresas en un polígono con accesos inacabados? Aún así y, en tan poco tiempo, ya hay media docena de empresas interesada en instalarse. Media docena de empresas a la que la Junta no sólo no da una salida con los accesos sino que también, por no escuchar al Ayuntamiento, le encarece su instalación con precios caros y con negativas a aplazar los pagos.
¿Alguien piensa que es así como se prepara el desarrollo industrial? Pues parece que sí, que esa es la opinión de la Junta de Castilla y León, de otro modo -y tras las peticiones de Ayuntamiento, industriales, Cámara de Comercio, entre otros- ya habría puesto la solución sobre la mesa.
Pero mientras tanto somos los mirandeses los que sufrimos las consecuencias de la existencia de un Gobierno regional, que hablar habla mucho pero que hacer no hace nada. Por no hacer son incapaces de entenderse entre ellos mismos. Es necesario dotar al Gobierno regional de rapidez, capacidad, decisión y sobre todo ganas y voluntad de gobernar. El actual ya no vale. Está muerto por inanición. En mayo habrá que enterrarlo,
pero mientras tanto su inutilidad y apatía lo pagamos nosotros. Están jugando con nuestro futuro y, lo que es peor, con el de nuestros hijos.
Mientras tanto, volverá a ser el Ayuntamiento el único que luche por nuestro futuro.
Julián Simón de la Torre
Senador
Senador

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